viernes, 5 de agosto de 2011

Memín Pinguín #437-439

Eufrosina decide hacerse la liposucción con resultados desastrosos que ponen en riesgo su vida. ¡Ahora si lo he visto todo!

El partido de beisbol entre los cuatro amigos termina y pasan a otro día, justo al final de otro partido. Memín sale con sus tonterías antes de despedirse y largarse a su casa. Encuentra a Eufrosina viendo a la modelo “Ninel Duque” por televisión, envidiando su figura al sentirse menos (¿o más?) en comparación. 

Demandando comida, su retoño consigue que se olvide de momento de su tribulación.
En casa de Carlangas, Isabel está por terminar de limpiar cuando es interrumpida por Mercedes, invitándola a una pasarela de modas del famoso modista Pierre Cárdenas que estará únicamente ese día en la ciudad. Isabel deja un recado para Carlos y se une a ella para asistir al evento, decidiendo que primero pasarán por Eufrosina. Como de costumbre, ella se encuentra lavando la ropa de una clienta (la Dra. Lemus, a quien luego conoceremos). Le cuentan como está la cosa y la invitan pero Eufrosina vacila al considerar que no tendrán ropa que le quede o la haga lucir bien, excusando que tiene que terminar su trabajo. Mercedes le deja una tarjeta para que pueda entrar si cambia de parecer (pese a que el evento está por comenzar en una hora, tienen cuidado de indicar que el tal Pierre Cárdenas suele ser impuntual). Necia, Eufrosina las ve irse y sigue trabajando aunque no deja de sentir curiosidad por ver el desfile de moda.
Pasamos a Memín que se despide de sus amigos tras echarse una cascarita, recordando que tiene que hacer la tarea. Inmediatamente, nos llevan a la casa de los Arozamena donde Carlos encuentra el recado de Isabel y Carlangas no tarda en llegar, anunciando que él ya fue enterado porque (fuera de escena) Mercedes había ido a buscar a las otras madres a la escuela. Creo que está explicación de más, desperdicia una página entera que ni al caso.
De vuelta con Memín, como ya sabe sobre la pasarela, asume que Eufrosina andará por allá, sorprendiéndose al encontrarla limpiando. Acomedido como suele ser cuando se trata de su má linda, Memín ofrece terminar de lavar la ropa para que se de el lujo de asistir (y todavía darse un baño ¿Cuánto tiempo ha perdido ya vacilando?).

Conmovida, Eufrosina le agradece y se alista con su mejor vestido que compró en Nueva York (al menos se acuerdan de ese clásico evento). Memín ya está listo para acompañarle pero ella le advierte que esos eventos son sólo para mujeres (y para ciertos “hombres” ¿no?), conformándose con conducirla (más bien empujarla) al camión.
En el evento, Mercedes e Isabel se impacientan cuando por fin el modista se digna a aparecer (pero si ya tenía esa fama, deberían de habérselo esperado). Por supuesto, es el típico francés con acento remarcado y toda la cosa (pero que no se sabe ni una palabra de francés). Al mismo tiempo, Eufrosina entrega su tarjeta en la entrada para que la dejen pasar. El encargado la admite pero se traslucen sus maliciosos pensamientos sobre su desconocimiento de exhibiciones de balones playeros en el lugar.
De vuelta con Pierre, está por salir la primer modelo pero en su lugar es Eufrosina quien se pasea por la pasarela, despertando risas y comentarios burlones de parte de las asistentes.

 Muy avergonzada (aunque no tanto como el modista por el breve momento en que parecía haber bajado considerablemente los estándares de sus modelos), toma asiento con sus amigas y disfrutan del resto del evento. No nos muestran mucho, apenas un minivestido para lucir en la discoteca (¡Wow! Ese modista si que está super anticuado). Mercedes e Isabel se entusiasman ante tantos vestidos y prendas que les sentarían increíbles mientras que Eufrosina sigue lamentando no tener la figura apropiada. Ellas la animan en el regreso, comentando que hay prendas para todas las tallas y con modos de pago muy accesibles.
Al día siguiente, Memín y sus amigos comparten impresiones sobre el entusiasmo de sus madres por la ropa (para que hablen de esto, quiere decir que se les acabaron los temas de conversación). Sólo Memín no tiene nada que decir ya que Eufrosina se abstuvo de comentar, lo que de algún modo da pie a que Ernestillo imagine como luciría su madre con ropa como esa (okay, es oficial, el chiquillo está traumado porque estoy seguro que si me acordara de mi madre muerta, lo que menos imaginaria de ella es como lucirìa con ropa de modista).
Presentan a la Dra. Lemus, la cual no está muy contenta al ver el mal estado en que dejaron su ropa, decidida a quejarse en la cara de Eufrosina, ignorante del lio que hizo sin querer su retoño (¿acaso no se molestó en checar la ropa antes de entregarla?).
De regreso con los mocosos, estos ahora se acuerdan de Diana, creyendo que sería una excelente modelo. Memín trata de bajarles los humos a sus amigos al señalar que las modelos son mayores de edad pero Ricardo señala que también existen los desfiles de modas infantiles.
 Memín se imagina en voz alta a si mismo de la mano con Diana en uno de esos eventos, logrando que Carlangas y Ernestillo se burlen al considerar lo ridículo que se vería (y que lo digan).
La Dra. Lemus llega con Eufrosina, recibiendo las quejas y dándole una sentida disculpa. A la lavandera le da por ponerse a divagar, contándole a la mujer lo que hizo y lo ingenua que fue al ilusionarse con ropa que nunca será para ella. Lemus tiene una idea diabólica y la ofrece ayudarla haciéndole una liposucción, alegando tener la habilidad para efectuar ese tipo de operaciones. Tras explicarle en que consiste, Eufrosina se imagina a si misma delgada con una figura envidiable (no creo que las lipos funcionen así, solamente extraen la grasa pero no pueden realzar la figura que normalmente se obtiene con ejercicio moderado y una buena alimentación) pero no lo cree posible al carecer de los medios para costearlo. La Dra. Lemus le ofrece una “cuota honoraria” y en eso, son interrumpidas por la aparición de Memín. Eufrosina la toma contra él, tomando la tabla para castigarlo por su descuido.
 Es salvado por la doctora, adoptando una actitud comprensiva (alegando que se debe a que practica yoga y está en armonía con el universo) para dejar pasar el descuido. Vuelven al tema que las ocupa después de que Eufrosina manda a Memín a volar (más bien a ver la tele o ver si ya puso la marrana y éste opta por lo primero cuando se acuerda que tiene que hacer la tarea). La Dra. Lemus le pone la “cita” a Eufrosina para operarla y se retira. Al traslucir sus pensamientos mientras va en su coche, se pone en evidencia que esta mujer no ha practicado una liposucción en su vida, creyéndola una operación muy sencilla que le servirá para practicar con otras gordas desesperadas y así hacerse de mucho dinero. La ingenua Eufrosina continua lavando (el pago acordado será que le lave diez docenas de ropa), muy contenta y emocionada por la solución poco ética a su problema, tomando la resolución de mantenerlo en secreto (ya que tiene un hijo muy chismoso).
Pasan los días y la Dra. Lemus hace los preparativos, contratando los servicios de Sonia, un amiga suya, para que la asista en su operación clandestina.
Llega el gran día y Eufrosina no deja de irradiar felicidad en la mañana, extrañando a Memín, al que prácticamente echa de la casa para que se vaya a la escuela, negándose a dar explicaciones.
Ernestillo saluda (o más bien asusta) a Memín en la escuela cuando éste anda ensimismado en sus pensamientos, preguntándose que asunto tendrá tan feliz a su mà linda que implica ir con la Dra. Lemus. Comienzan las clases en un cuadro que nos da la vista exterior de la escuela y al siguiente, ya terminaron (ni vimos a Romero ni el salón) y los cuatro amigos andan echándose un partido de beisbol con algunos extras.

 Distraído, Memín ocasiona que su equipo pierda y sus amigos le reclaman pero ni así consiguen que les ponga atención. Hasta entonces, revisa su reloj (¿desde cuando este chaparro tiene reloj de pulsera y como puede pagarlo?), viendo que ya es la hora en que Eufrosina dijo que iría con la doctora. Sale corriendo y tras considerar que su amigo anda muy raro, los otros deciden seguirlo.
Mientras, Eufrosina es recibida por la doctora y su asistente, invitándola a pasar para dar inicio a la operación. Desde la ventana, Memín alcanza a escuchar y se vuelve al ver a sus preocupados amigos. Les cuenta de que trata el asunto, habiendo escuchado apenas la palabra “operación” que Ricardo interpreta como que le aplicaran crema para las arrugas. Memín intenta decir que tiene una corazonada de algo anda mal pero no le sale la palabra y prefiere seguir espiando. Sus amigos se dan por vencidos y regresan al callejón para aventarse otro partido con sus rivales.
Eufrosina se saca de onda con el hecho de que la vayan a operar en una casa en lugar de en un hospital como se debe pero la Dra. Lemus le asegura que las dos son profesionales. La recuestan y se disponen a proceder. Memín se alarma al escuchar la palabra “hospital”, golpeando la puerta para que lo dejen entrar. Sonia abre la puerta, creyendo que es un vendedor y el negrito entra corriendo. Cuestiona a Eufrosina sobre lo que están haciendo pero ella sólo se molesta y pronto lo echan afuera. Sin más, le aplican la anestesia para comenzar.
En el callejón, Memín llega a tiempo para echar a perder el partido para sus amigos, ignorando su enojo para contarles lo que están haciéndole a su madre. Intrigados, abandonan y van con él para ver que sucede.
La operación sale mal cuando Eufrosina despierta (habiendo escuchado que la doctora se refirió a ella como “elefanta”) al no haberle puesto bien el anestésico, espantada al ver la sangrante abertura en su vientre donde iban a extraerle la grasa. Desconcertadas, Lemus y Sonia echan a correr en el auto, dejando a la lavandera a su suerte. No estoy seguro de que esto sea muy buena idea…O sea ¿Operan a esa mujer en la casa de la doctora y la dejan morir desangrada, sabiendo que ahí están todas las evidencias que necesita la policía para determinar que estaban realizando una operación clandestina? Es un arresto seguro y retiro inmediato de la licencia medica. La doctora parece ser suficientemente inteligente como para saber que esto le va a estallar en la cara…Por otro lado, para cubrir sus huellas teniendo una enorme mole de que encargarse…¡Quizá si sea más conveniente darse a la fuga!
 Memín y sus amigos irrumpen y descubren el lamentable estado de Eufrosina. La impresión es tan fuerte que Memín se desmaya un rato en lo que Carlangas llama a una ambulancia para que se la lleven. Los paramédicos acuden enseguida, desconcertados al considerar la gran pérdida de sangre (¡ugh! ¡Voy a vomitar! ¿Para que teníamos que ver esta escena sanguinolenta los lectores?) pero se la llevan prontamente. Advierten que tendrán que hacerle una transfusión y Memín ofrece su sangre mas al ser un niño no pueden aceptarlo como donador. El padre de Ricardo los lleva a todos en su ambulancia y Memín les cuenta que Eufrosina tiene un tipo de sangre muy rara que no puede recordar. Dentro de la ambulancia, los paramédicos nos confirman que es AB negativo y convenientemente tienen un poco ahí mismo para administrarle. Sin embargo, una inconveniente complicación tiene lugar cuando la ambulancia colisiona con un coche donde una pareja de atolondrados (que no saben que las ambulancias tienen fuero para cruzarse los semáforos en rojo y que deben apartarse de su camino…como que están usando un mensaje cívico ¿no?) en plan de ir al cine.El impacto sacude a ambos vehículos y sus ocupantes sin severas repercusiones (la pareja llevaba puestos sus cinturones de seguridad, otro mensaje cívico). 
Prosiguen su camino y por fin llegan al hospital donde atienden enseguida a Eufrosina. Sin embargo, no tienen suficiente sangre para mantener las transfusiones necesarias para salvarla del peligro. Su única alternativa es recoger otra dote de un hospital en Guadalajara y el Sr. Arcaraz se apunta enseguida para traerla. Ricardo y Carlangas van con él mientras que Ernestillo y Memín se quedan en el hospital.
En la sala de espera, Memín se angustia ante la preocupación por su madre, desquitándose con Ernestillo que intenta instigarlo a mantener el optimismo. Al mencionar su falta de madre, Ernestillo se pone a llorar (¡supéralo ya, mocoso!) y el negrito tiene que disculparse, conmoviendo a una mujer que también andaba por ahí, admirando su solidaridad de amigos.
 En el otro hospital de Guadalajara ya aguardan por los que vendrán a recoger la sangre. Recordando su último viaje reciente a Guadalajara, Rogelio conduce directamente hacia el hospital y van por el paquete. Carlangas y Ricardo se comprometen a llevar los contenedores de las unidades de sangre, aferrándolos durante todo el camino de regreso (logrando que la enfermera también se conmueva ante su solidaridad de amigos… ¡vamos! Cualquier buen samaritano haría lo mismo hasta por un desconocido en esas circunstancias, me consta). Por conducir a toda prisa, son detenidos por un policía, obligando a Rogelio a detenerse y mostrarle sus documentos. Al aclararle que se trata de una emergencia, el mismo oficial se ofrece a abrirles camino hasta la caseta.
En el hospital, el tiempo se le acaba a Eufrosina y el nerviosismo de todos aumenta. Carlangas y Ricardo entran corriendo con las unidades de sangre y las entregan para que los médicos procedan inmediatamente. En lo que estos se ocupan, Rogelio y Juan charlan casualmente sobre el trabajo (quizá ya dejó de ser una emergencia pero no entiendo porque en medio de esa situación deben irse por un tema tan irrelevante). La falta de sueño provoca que Memín sufra uno de sus accidentes típicos cuando aparece el doctor para informar que la operación fue un éxito y Eufrosina está fuera de peligro.

Memín se emociona y se echa sobre el doctor antes de salir correrriendo rumbo al cuarto donde le dijeron que ella estaba descansando, mas la enfermera no le permite entrar. 
Habiendo pasado la crisis, todos regresan a sus casas. Memín se siente especialmente solo en la suya sin Eufrosina, consolándose con hablar con un retrato de ella. Ricardo pasa a recogerlo para llevarlo con Eufrosina, habiendo recibido el aviso de que ya puede recibir visitas. Memín no puede contener su alegría (en especial cuando Ricardo informa que su padre pagará la cuenta del hospital…como que a veces les da pena pedirle dinero para otras cosas, pero para esto no ¿verdad?) y un cuadro después ya está en brazos de su mà linda. Eufrosina se disculpa por haberlo preocupado y actuar a sus espaldas. La enfermera advierte que aun deberá tomarse unos días de reposo y aprueba la iniciativa de Carlangas de ir a denunciar a la Dra. Lemus para prevenir que siga con sus practicas inescrupulosas (ya debe haber salido del país para estas alturas, le dieron demasiado tiempo). Memín no entiende esa parte y pide a la enfermera que vacune a Eufrosina contra los "escrúpulos", desatando carcajadas generales.
Se disponen a llevar a Eufrosina a la casa y Memín le agradece por todo a Rogelio. Ricardo, Carlangas y la enfermera batallan para empujar la silla de ruedas de Eufrosina y Memín pide mano para demostrarles como lo hace un “experto”, provocando que está se deslice por la calle y choque con Rogelio (milagrosamente, ambos aterrizan sanos y salvo sobre los asientos delanteros del coche).
 Cortan la parte del reproche de sus amigos para irse directo a la llegada a la vecindad. Un camión militar les estorba un momento para dejar a un joven elemento (ocasión que aprovechan Carlangas y Ricardo para señalar como los militares tienen permitido estacionarse donde les de la gana) y a Memín le da por desear ser un soldado.
Un deseo que se cumplirá en la próxima y última secuencia de la revista.

Sin comentarios. Para irse por una trama tan simplona como esta, diría que se quedaron sin ideas pero eso era muy obvio desde hace tiempo. Al menos trataron de dar un sabio mensaje: Di no a las lipos. 

2 comentarios:

  1. Diana cuando salio? Lo empece a leer (este blog) desde el 400) porque recuerdo que ahi deje de comprarlo.

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    1. http://todom3min.blogspot.mx/2010/01/memin-pinguin-352-354.html

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